Leyenda Urbana de Chacarita, Capital Federal.

El Cementerio de la Chacarita (También conocido como el Cementerio del Oeste) es famoso por su remota historia y por la cantidad de personalidades enterradas en él. El mismo tiene una dimensión de 5 hectáreas y está limitado por las calles Guzmán, Jorge Newbery, las vías del Ferrocarril San Martín, Garmendia, Del Campo y Elcano. Se lo considera el cementerio más grande de toda la Ciudad de Buenos Aires. Entre sus difuntos podemos destacar grandes personalidades como Enrique Santos Discépolo, Tita Merello, Alberto Olmedo, Benito Quinquela Martín, entre otros.

Cuenta la leyenda que los días jueves cuya noches es luna llena puede encontrarse en sus alrededores una visión horrorosamente macabra. Preciosamente en la calle Jorge Newbery a metros de la intersección con las vías del ferrocarril.

Es por eso mismo que abandone mi barrio de Lanus aquel jueves a principios de Junio y me dirigí al antiguo barrio de la Chacarita para poder preguntarle a la gente del barrio si conocía la famosa leyenda.

Muchos testigos afirmaron que una figura cadavérica y elevado estado de putrefacción es vislumbrado colgando de uno de los árboles que rozan los altos paredones del camposanto.

Martin: “Yo lo vi hace un par de años cuando trabajaba en la zona. Recuerdo venir viajando en el bondi cuando vi al muerto ese. Pensé en llamar a la policía para avisarles pero cuando volví a ver había desaparecido.”

Melisa: “Yo suelo tomar el colectivo los jueves por la noche cuando vengo de la facu, una noche vi esa figura del que poco hablan en la zona.  Recuerdo que se podía ver a través de él y que estaba colgando de una soga al cuello de una de las ramas de ese árbol (La chica señalo un antiguo y enorme árbol de la zona próximo a las vías). Sus ojos estaban abiertos y tenía la mirada perdida.”

Enzo: “Yo nunca vi al “Ahorcado de la Chacarita” como muchos lo llaman. Pero mi tío que tiene como setenta años lo vio en su adolescencia. Siempre dijo que era una de las víctimas de la fiebre o algo que ver con el tren funerario. Yo poco le creo. Para eso tengo que verlo.”

Lo que dijo el ultimo testigo llamo mi atención poderosamente. Ya que había en su relato dos puntos de verdad histórica.

Si nos remontamos al año 1871 estaríamos en una dañada ciudad de Buenos Aires azotada por la Fiebre Amarilla donde los muertos y el olor a putrefacción inundaban las calles. Dicha peste se llevó miles de vidas en la ciudad y obligo a la misma a abrir nuevos cementerios ya que los que estaban construidos no daban abasto para albergar tantos difuntos (De echo el segundo cementerio más importante de la ciudad, el cementerio de la Recoleta, no albergaba en sus tumbas a las víctimas de la Fiebre). Por eso mismo se erigió el Cementerio de la Chacarita y se creó el “Tranvía Fúnebre” que era utilizado para recibir los féretros en la actual intersección de las calles Bermejo (actualmente Jean Jaurès) y Avenida Corrientes.

Cementerio de la Chacarita 2

Volviendo a la actualidad, caminando al costado del muro del camposanto con el sol bajando en un frio anochecer pensé en la teoría más probable acerca de este “fantasma”.

La misma habla sobre un amor que fue separado por la fiebre. Una pareja de jóvenes enamorados que, al sufrir su amada la llamada de la muerte a través de la fiebre, su amado amante no pudo soportar la vida sin ella y se dio muerte a poca distancia de la sepultura de la muchacha.

Destaco en el relato cierta similitud con la famosa y magistral obra del famoso dramaturgo William Shakespeare “Romeo y Julieta” donde ante la “falsa” muerte de su amada Julieta, Romeo toma del veneno mortal y lleva al final su existencia.  Obra muy recomendada de por cierto (Y una de mis favoritas del escritor Inglés).

Luego de tomar un café cortado (Mi bebida caliente preferida) en uno de los bares dela zona y ya con la noche bastante avanzada no pude evitar el macabro deseo desenfrenado de acercarme a la zona del famoso ahorcado de la leyenda. Con cierta adrenalina en mi sangre y con el corazón latiendo más fuerte de lo normal camine a la luz de la luna y de las luces artificiales por la avenida Warnes en busca del famoso fantasma. Lamentablemente unas nubes taparon la luna poco después de cruzar las vías y al cabo de un rato decidí abandonar la búsqueda y continuar mi investigación al resguardo y calidez de mi estudio.

Una muerte violenta, a mi criterio, puede desencadenar en nuestras almas los fenómenos más atroces. No es casualidad que los más famoso casos de fantasmas sean porque uno o varios individuos murieron en condiciones extrañas o de suma crueldad. Un suicidio es considerado pecado en ciertas religiones ya que la muerte es impuesta por un Dios antes de por el hombre. Quizá sea por eso que dicho espíritu no puede abandonar este mundo terrenal. Quizá sea porque este pobre y solitario espíritu está a la espera de su amada para abandonar este plano juntos hacia la eternidad. Pero eso, junto a esta leyenda será un absoluto y enigmático misterio de esta famosa y mítica por excelencia obscura Ciudad de Buenos Aires.

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