El cementerio de La Chacarita es considerado no solo el camposanto más extenso de toda la Ciudad de Buenos Aires sino una de las necrópolis más grandes del Mundo. Solo basta acercarse a sus muros perimetrales y contemplar su basta inmensidad para poder comprender el colosal tamaño del mismo y, en una escalofriante proporción, la cantidad de almas que el mismo alberga. Dentro de ellas, noventa hectáreas están divididas en diferentes sectores destinados a bóvedas, nichos y sepulturas. Un lugar construido lejos del casco histórico de la Ciudad con el fin de alojar en él una incontable cantidad de muertos generados por la gran peste amarilla que purgo nuestra ciudad hace muchos años.
Hoy en día, este lugar es visitado por miles de personas no solo para rendir tributo a sus difuntos sino para visitar la gran cantidad de mausoleos que, dentro de sus construcciones, albergan los restos de personas famosas y emblemáticas de las diferentes disciplinas de nuestro País.
Muchas son las historias de fantasmas y leyendas urbanas que circulan alrededor de este lugar. Desde sus espíritus en pena que recorren sus pavimentadas y trazadas calles por las noches (Las cuales se asemejan perfectamente a una diagramación urbana); Una extraña aparición que se encuentra colgada y en un horrible estado de putrefacción por fuera del perímetro de la necrópolis (La historia del ahorcado de la Chacarita que podes leer en esta página) hasta la historia de un misterioso taxi que, según dicen, no solo circula por los alrededores del cementerio, sino que además tiene la particularidad de llevarte a un viaje sin retorno. Un curioso viaje que inicia en las puertas del Cementerio y termina en el mundo más allá de las barreras de la muerte.
Eran aproximadamente las diez de la mañana de un nublado sábado invernal cuando me encontraba enfrente de una de las entradas del Cementerio. Precisamente en la intersección de la Avenida Corrientes con la Avenida Federico Lacroze. El aire olía a flores y a muerte.
Me encontraba en búsqueda del mítico taxi fantasma de la Chacarita. Una leyenda urbana que convive en el barrio hace muchos años. Sabía que no me iba a ser muy difícil encontrar algo de información. De todas formas, rápidamente me puse en marcha y trate de hablar con los taxistas del barrio quienes considere los idóneos para este caso.
Jose: Yo trabajo en la zona hace varios años. Muchos hablan de la historia del taxi ese. Dicen que es un Falcon antiguo. No hay señora mayor que no me cuente la historia de ese auto y su extraño chofer esquelético cada vez que sube. Varias veces me dijeron que es la muerte quien lo conduce y que ninguno de los que se subieron en el pudieron escapar con vida.
Francisco: Yo y los chicos venimos con los taxis siempre acá. Son muchas las personas que quieren subirse a uno cuando salen del Cementerio y es un lugar donde se puede levantar guita. Seguramente no me lo vas a creer, pero yo llegue a ver ese taxi del que todos hablan. Lo maneja una persona muy extraña. Muy pálida y sin expresión. Parece que ni se mueve. Aquella noche traté de seguirlo, pero lo perdí en Av. Del Campo, justo en la barrera del tren.
Hector: Yo paso con el coche de vez en cuando por acá. Nunca vi ese auto antiguo. Pero te puedo jurar que llegue a ver cosas muy extrañas en los paredones. Recuerdo cuando pase de noche por la calle Elcano, que me pareció ver a un hombre trepar por la pared del Cementerio muy cercano a una de las entradas laterales. De repente se esfumo en un abrir y cerrar de ojos. Después no lo vi más.
Ya era pasado el mediodía cuando me encontraba caminando por la Av. del Campo (Una de las calles aledañas del Camposanto). Una Avenida bastante transitada por varias líneas de colectivos y automóviles (Por cierto, bastante difícil de cruzar por un semáforo que casi nunca cortaba). Había abandonado la idea de buscar información a los taxistas y decidí hablar con otro tipo de rubro.
Matilde: (Vendedora): La historia del taxi es muy famosa. De hecho, dicen que hace unos años una mujer apareció muerta en la tumba de su madre y de ahí nació todo. Dicen que cuando salió del Cementerio se subió al primer taxi que encontró y que lo manejaba la mismísima muerte. Una historia bastante conocida por acá en “La Isla” (Los lugareños llaman la Isla de la Paternal al espacio delimitado por las vías de los ferrocarriles San Martín y Urquiza, por el Cementerio de Chacarita y por el parque de la Facultad de Agronomía y Veterinaria).
Mateo (Kiosquero): Yo vi el auto ese cuando era joven, hará unos veinticinco o treinta años atrás. Lo recuerdo como si fuera ayer. Era de tarde y apareció desde la nada. Era un auto antiguo, pero en perfecto estado. Una especie de esqueleto lo manejaba. Me cagué en las patas cuando vi ese monstruo. Justo salía una abuela del Cementerio y se subió en el. Yo estaba petrificado y así me quede hasta que doblo y lo perdí de vista.
Fue en ese momento cuando decidí terminar con la búsqueda de testigos y parar a tomar algo caliente. Luego de una hora me encontraba caminando entre las tumbas de la Chacarita, sentía la mirada de los muertos clavada en la nuca, el silencio reinaba en aquella ciudad muerta.
Luego de un rato abandone el lugar por la entrada principal. Baje las escaleras de antiguo material y cruce la entrada enrejada que divide ambos mundos. Incontables taxis pasaban por el lugar. Lamentablemente, ninguno se parecía a aquel mítico Ford Falcon antiguo de los relatos. Aquel extraño conductor ya sea algún tipo de demonio o inclusive la muerte misma no se haría presente delante de mis ojos. Seguramente, no era mi hora para abandonar la mortalidad.

* Dedicado a Luca Lacosta, uno de los angelitos de la Chacarita *

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