¿Qué pasa con nuestro espíritu cuando el cuerpo mortal llega finalmente a su último suspiro? ¿Qué hay del otro lado de la barrera de la vida? ¿Existe la famosa “Luz al final del túnel”? Estos son algunas de las preguntas más enigmáticas que existen sobre la vida más allá de la muerte. Preguntas que inclusive la ciencia desconoce su respuesta.

El escenario de este relato es el Hospital General de Agudos “Dr. Juan A. Fernández”. El mismo se encuentra ubicado en el Barrio de Palermo precisamente ubicado en la calle Cerviño al 3356. Fue a unas pocas cuadras de allí donde me junte con Mauro. Un enfermero del lugar.

Hará cosa de unos años – comenzó mi entrevistado – estaba trabajando en horario nocturno. Precisamente cuando llego a eso de las dos de la mañana un paciente en un estado bastante alarmante. Tratamos de suministrarle toda la ayuda y contención medica posible, pero falleció al cabo de un rato. No pudimos hacer nada lamentablemente.

En el momento que se llevó acabo el deceso este hombre se encontraba bajo cuidado en una de las habitaciones compartidas del lugar. Las mismas están compuestas por dos camas separadas por un pasillo acompañadas de un pequeño baño. Recuerdo que antes de percatarme de la muerte estaba suministrando un antibiótico al paciente de la cama de enfrente, que ya hace dos días se encontraba internado ahí.

Fue cosa de un momento – parecía recordar Mauro – que el hombre que empezaba a recibir el medicamente se quedó mirando al pasillo de la habitación que tenía detrás de mí y me pregunto quién era el hombre que estaba parado al lado mío en la sala. No sé si será una casualidad del destino o la incomodidad de recibir esa pregunta que hasta sentí un aire frio en la espalada. Basto que cayera otra vez en razón y me diera vuelta para no ver más que una figura que se desvanecía.

Según mi paciente había un hombre muy parecido al recién llegado parado de espaldas mirando a la persona que intuyo que desde hace un momento había abandonado la vida.

Es muy común – Continuo el enfermero – que algunas personas vean este tipo de visiones en un hospital. Muchas personas mueren en ese edificio y algunas prefieren atarse a sus cuerpos ya sea para tratar de no abandonarlo o despedirlo. Yo he presenciado muchos episodios inexplicables en el lugar. Al principio me asustaba un poco. Pero al cabo de unos meses de guardia te acostumbras a todo.

También recuerdo el episodio que una de mis compañeras sufrió el año pasado. También era de noche y también era alrededor de las tres de la mañana. Es como si todos los fenómenos se concentraran en ese horario. Ella estaba en una sala compartida revisando a los pacientes, dándoles sus medicamentos y revisando las sondas cuando un chico desde una cama empieza a llamarla con gestos.

Cuando ella se acercó lo suficiente el chico le pidió que cerrara la puerta o le pidiera al caballero canoso de la entrada que por favor se fuera. Extrañada, mi compañera mira hacia una puerta abierta pero solitaria y, detrás de ella, un pasillo silencioso. Confiada de que escucho es algún tipo de comentario bajo el típico estrés que te puede traer estar internado le pidió a este joven (quizá con el motivo de calmarlo) que le describiera a este extraño visitante invisible.

Lo curioso fue que luego, en la sala que utilizamos para descansar y tomar algo durante las rondas, mi compañera le comento lo vivido a un grupo de médicos y enfermeros de guardia, al escuchar la descripción detallada que el chico le había dado uno de los chicos salió corriendo porque uno de sus pacientes coincidía con el perfil que había escuchado en su totalidad. El mismo fue encontrado sin vida luego. Ahí hay otro caso sobre las alamas de los muertos que quieren de alguna forma aferrarse al mundo de los vivos.

La charla con Mauro fue tornando luego en otras direcciones. Sobre algún que otro suceso paranormal de menor importancia. Lo sacrificada que es la vida en el estudio y ejercicio de la medicina y sobre mi sueño frustrado de haberla estudiado. Al cabo de un rato el volvió a sus actividades y dimos la reunión por terminada.

Este es uno de muchos testimonios que he escuchado sobre trabajadores en el campo de la salud. Ya sea en una sala de guardia, un hospital, una morgue e inclusive un asilo de ancianos esta clase de sucesos son moneda corriente. Lo verdaderamente increíble es que todos los sucesos paranormales se centren siempre en el mismo lapso horario: entre las tres y las tres y media de la mañana. Una hora muy conocida y especial para los interesados en esta clase de relatos. Es por eso que seguramente muchos de nosotros sentimos esa especie de aire frio en nuestra espalda cuando estamos solos en casa en la madrugada. Es como si hubiéramos visto algo en nuestro costado. Hubiéramos jurado escuchar una voz o sentir algo detrás nuestro. Los espíritus de los muertos se desplazan entre nosotros todas las noches. Muchos los sentimos, algunos hasta los podemos ver. Otros no.

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One thought on “Noches de Guardia – Relato Paranormal de Capital Federal

  1. Es muy interesante todo lo que escribís yo tengo fotografías que te puedo facilitar de las liberaciones que hago con sus respectivos relatos
    Patricia unionesyamarres/facebook

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