“Los hombres intentan purificarse manchándose de sangre. Es como si, después de haberse manchado con barro, quisieran limpiarse con barro.”

(Heráclito de Éfeso)

Los últimos fríos del invierno luchan incesantemente por no sucumbir ante la próxima primavera. Los días son cada vez más largos y cada uno de ellos brinda un atisbo  más de luz que su anterior.

Camino por las calles de mi querido barrio de Lanús. Lugar que me vio nacer y crecer. Tierra de misterios escondidos entre sus calles y habitantes. Es a poco más de unas cuadras de mi domicilio que me detengo ante una casa sencilla que desentona del resto de las viviendas de la cuadra. La misma ofrece una vista bastante vetusta y abandonada. Mis ojos se pierden viendo esa construcción pequeña detrás del jardín que la separa de la calle. Muy pocos vecinos que pasan evitan la casa a tal punto de cruzarse a la vereda de enfrente para mantenerse lejos de esas rejas verdes oscuras. La gente del barrio prefiere evitar aquella casa. No por su estado de abandono y soledad sino por la horrible, macabra y sobretodo sangrienta historia que la precede.

Fue hace poco menos de diez años atrás cuando esa casa termina de construirse. Una construcción pequeña desde el frente que pertenecía a una familia formada por un matrimonio y dos pequeñas nenas de unos siete u ocho años aproximadamente. Una humilde familia que fue inmersa en el más terrible de los horrores.

Una noche de invierno del año 2005 muchos vecinos de aquella misma cuadra llamaron a las autoridades por temor a ruidos extraños y gritos desgarradores que salieron de esa misma vivienda.

Antonio: “Fue una noche muy fría de Septiembre, una de las últimas noches frías del año. Cuando sentimos el grito de la señora de casa. Un grito desgarrador seguido por el sonido de un disparo. Los vecinos llamamos a la policía para dar aviso de que algo raro ahí pasaba. Los muy desgraciados tardaron como media hora en llegar. Ya todos estaban muertos.”

Amanda: “Decían que Marcos (El hombre de la casa) llego bebido aquella noche y vio a su mujer con otro. El tipo se volvió loco y agarro lo primero que tenía a mano. Lamentablemente era una escopeta de esas que tienen dos cañones. Recuerdo lo que paso luego, una masacre.”

La historia, según la recuerdo fue la siguiente, el barrio de Lanús fue sacudido por una historia macabra digna de una película de terror. Una mañana fue retirada de su domicilio toda una familia asesinada. Según los relatos y testigos Marcos había volado la cabeza de su mujer y de sus hijas con un arma de fuego de alto calibre y luego se ahorco en una viga del patio.

Aurelia: “Él era mi vecino, esa noche la casa estuvo llena de ruidos horribles. Una voz extraña y muy grabe grito en un idioma desconocido. Luego sucedió la masacre. Aún tengo pesadillas con la imagen que vislumbre cuando me asome por la pared baja del jardín. Los ojos de marcos estaban hinchados y su lengua muerta salía de su boca mientras se balanceaba de esa soga.”

Mirta: Yo tengo este pequeño local hace como veinte años. Esa noche estaba por cerrar cuando se escuchó el griterío. Recuerdo los gritos desesperados de las pobres chicas. Se me congelo el corazón. Yo no sé cómo una persona puede estar tan loca como para hacer eso. Lo único que recuerdo que llamara la atención era esa extraña voz masculina. Tenía un volumen increíble. Pero aunque el barrio estaba silencioso no pude entender lo que decía.”

Recuerdo que aquella mañana muchos en el barrio comentaban sobre la historia de Marcos y su familia. Sobre su absoluta locura. Las teorías incluían desde un amante de la mujer hasta una deuda imposible de pagar pasando por drogas y pactos con el Diablo.

Hoy, diez años más tarde, me encuentro mirando la misma casa sin cambios aparentes. La misma se encuentra deshabitada. Que yo sepa solo fue ocupado una vez después de la tragedia pero los ocupantes la abandonaron al poco tiempo desapareciendo del Barrio.

Las posibilidades de lo sobrenatural en un relato de esta índole son bastante pocas. Todo apunta a que fue un ataque de ira o locura por algún tipo de estupefacto. Lo único que inclino la balanza hacia lo contrario fue que dos testigos que se encontraban en la cercanía de la tragedia juraron haber escuchado una voz extraña, grabe y hasta poderosa.

¿En ese caso, puede ser acaso que una criatura o entidad no humana haya poseído a Marcos inclinándolo a realizar semejante acto de locura?

La verdad de este relato, la respuesta a esta pregunta no dejara de ser un misterio. Poco se sabe de lo acontecido aquella noche. Solo se sabe que era una familia tranquila y llena de amor y cariño. Una madre atenta y un padre presente y amoroso. Dos niñas adorables que se las acostumbraban ver jugando a la soga en el jardín delantero de su casa. Todo destrozado en una noche oscura y macabra.

Respiro hondo mientras una brisa fresca inunda mis pulmones con el aire venido del jardín. Parte de mi siente algo extraño en ese ambiente. Apoyo mi mano en la reja despintada y miro para las ventanas que se encuentran detrás de unos pastos frondosos y salvajes. De repente el aire es pesado y al mismo tiempo frio. Me separo de aquella reja, de aquella casa, de aquella historia y me dispongo a irme, a caminar las pocas cuadras que me separan de mi domicilio.

De repente me siento observado, siento un extraño susurro en mis oídos, miro de reojo de nuevo para aquella vivienda. La puerta cerrada invita al misterio, el jardín descuidado señala abandono, la ventana manchada por el paso del tiempo apenas deja ver las cortinas que hay detrás. Todo parecía normal salvo aquella sombra extraña que por un momento me pareció ver desfilar entras las cortinas.

Me pongo a pensar en las posibilidades.

Decido salir de mi hipnosis y dejar esta historia inconclusa.

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